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El Maule enfrenta la temporada agrícola con casi 53 mil desempleados, mientras productores advierten falta de trabajadores y pérdidas en las cosechas

  • Jueves 5 de noviembre de 2026
  • 13:41 hrs

La Región del Maule registra una desocupación de 9,7% y una informalidad laboral de 30,9% justo cuando comienza uno de los períodos de mayor contratación agrícola. Sin embargo, el escenario es más complejo: mientras el gremio nacional anticipa dificultades para conseguir temporeros, productores maulinos advierten que los daños provocados por las lluvias y granizadas podrían reducir la necesidad de mano de obra en determinados predios.

La llegada de noviembre marca el comienzo de uno de los períodos más importantes para la actividad agrícola de la Región del Maule. Las cosechas de frutas, los trabajos de raleo, las labores de selección y el funcionamiento de las plantas de embalaje generan una demanda estacional de trabajadores que moviliza a miles de personas. Pero este año la temporada comienza en un escenario especialmente complejo.

Por una parte, las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) muestran que el Maule registra aproximadamente 52.990 personas desocupadas, equivalentes a una tasa de desempleo de 9,7%.

Por otra, representantes del sector agrícola advierten dificultades para encontrar trabajadores durante los períodos de mayor demanda.

A estas condiciones se suma un tercer factor: los daños ocasionados por las lluvias y granizadas de octubre, que afectaron plantaciones frutícolas y podrían modificar las necesidades de contratación en distintos territorios.

La combinación de estos elementos plantea una pregunta para la economía regional: ¿cuánto empleo podrá generar realmente la temporada agrícola 2026-2027?

El desempleo aumenta antes de las cosechas

De acuerdo con el INE, durante el trimestre julio-septiembre de 2026 la tasa de desocupación del Maule alcanzó un 9,7%, aumentando 2,2 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior.

La fuerza de trabajo regional fue estimada en 549.050 personas, de las cuales 496.060 se encontraban ocupadas y 52.990 desocupadas. La situación presenta diferencias importantes entre provincias. Linares registró una tasa de desempleo de 11,8%, mientras Curicó alcanzó un 9,5% y Talca un 7,6%.

Estas cifras muestran que las dificultades laborales no se distribuyen de manera uniforme dentro de la región.

La provincia de Linares, particularmente vinculada a actividades agrícolas y agroindustriales, presenta una desocupación superior al promedio regional.

Sin embargo, no es posible atribuir esta diferencia exclusivamente al desempeño del sector agrícola. Para ello sería necesario analizar la evolución del empleo por rama de actividad y las características de la fuerza de trabajo provincial.

Una paradoja: desempleo y dificultades para contratar

Uno de los aspectos más llamativos del escenario actual es que las cifras de desempleo conviven con advertencias del sector agrícola sobre dificultades para conseguir trabajadores.

La Sociedad Nacional de Agricultura ha estimado un déficit de aproximadamente 300 mil trabajadores para el período de mayor actividad agrícola a nivel nacional. Se trata de una estimación gremial sobre necesidades de contratación, no de una medición oficial de vacantes efectivas ni de una cifra correspondiente exclusivamente al Maule.

El presidente de la organización, Antonio Walker, abordó este escenario en una entrevista concedida a ADN Radio el 30 de octubre. El dirigente sostuvo que las cosechas y otras labores agrícolas contribuirán a mejorar las cifras de empleo durante los próximos meses, aunque advirtió que el sector no será suficiente para resolver el problema laboral del país.

La coexistencia de desempleo y dificultades de contratación no constituye necesariamente una contradicción estadística. La demanda de trabajadores puede concentrarse en determinadas localidades, requerir disponibilidad inmediata, depender de temporadas breves o involucrar condiciones de transporte y remuneración que influyen en la decisión de aceptar un puesto.

También pueden existir diferencias entre las habilidades requeridas y la experiencia de quienes buscan empleo. Estos factores permiten formular hipótesis sobre el problema, pero no explican por sí solos lo que ocurre en el Maule.

Para determinar las causas sería necesario conocer las vacantes efectivamente disponibles, sus condiciones y los motivos por los cuales permanecen sin cubrir.

Las granizadas incorporan una nueva amenaza para el empleo

A las dificultades del mercado laboral se sumaron las precipitaciones y granizadas que afectaron distintos sectores agrícolas del Maule durante octubre. Los daños en plantaciones frutícolas generaron preocupación entre productores que se preparaban para iniciar sus cosechas.

Uno de los antecedentes más recientes fue entregado por Juan Baeza, vocero de Agricultores Unidos, quien advirtió sobre pérdidas importantes en predios de sectores como Sagrada Familia, Río Claro, Talca, Colín y Pencahue. Según sus declaraciones difundidas el 2 de noviembre, algunos productores habrían perdido entre el 60% y el 80% de sus cerezas.

El dirigente también planteó una consecuencia laboral: determinadas faenas que anteriormente necesitaban alrededor de 500 personas podrían requerir apenas un centenar durante esta temporada. Las cifras corresponden a estimaciones expuestas por el representante gremial y no deben interpretarse como un balance oficial de daños para toda la región; sin embargo, permiten identificar un riesgo económico relevante.

Cuando una plantación pierde parte importante de su producción, no solo disminuyen los ingresos del agricultor. También puede reducirse la cantidad de trabajadores necesarios para cosechar, seleccionar, transportar y embalar la fruta. Por ello, el impacto de las granizadas podría extenderse hacia actividades relacionadas con la producción agrícola.

La magnitud efectiva de ese efecto todavía requiere ser determinada mediante catastros y antecedentes de contratación.

Distintas comunas, distintas temporadas

El impacto laboral de la temporada agrícola no necesariamente será igual en todo el Maule. En sectores de la provincia de Curicó, como Molina, Romeral, Teno y Sagrada Familia, la actividad frutícola tiene una presencia relevante. En la provincia de Talca, comunas como San Clemente, Río Claro, Maule y Pencahue también participan de distintas cadenas productivas agrícolas. Y más al sur, Linares, Longaví, Retiro y Parral presentan realidades productivas que incluyen frutales, cultivos tradicionales y otras actividades agropecuarias.

Esta diversidad significa que los efectos de una temporada pueden variar según los cultivos, el calendario de cosecha y la magnitud de los daños climáticos.

Mientras algunos productores podrían necesitar más trabajadores para completar sus faenas, otros podrían enfrentar una menor producción y, por consiguiente, una reducción de sus necesidades de contratación.

No existe todavía un catastro público consolidado que permita cuantificar esas diferencias para las 30 comunas.

La contratación de trabajadores extranjeros entra al debate

La disponibilidad de mano de obra también ha llevado al Gobierno a impulsar acciones relacionadas con la contratación regular de trabajadores migrantes. El 6 de octubre, representantes del Ministerio de Agricultura y del Servicio Nacional de Migraciones participaron en actividades informativas en Ñuble y el Maule. En Curicó, la jornada estuvo dirigida a productores, empleadores, contratistas y representantes del sector silvoagropecuario.

El subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, destacó la relevancia de los trabajadores extranjeros para las labores frutícolas y la necesidad de contar con condiciones claras para su contratación.

La iniciativa buscó entregar información sobre los mecanismos legales disponibles y promover el cumplimiento de las normas laborales y migratorias.

El debate plantea otra interrogante: cómo compatibilizar la necesidad de trabajadores durante las cosechas con la existencia de personas desempleadas en las propias regiones agrícolas.

Responderla requiere examinar factores como la movilidad territorial, las condiciones de contratación, los salarios ofrecidos y las características de los puestos disponibles.

El otro desafío: la informalidad

El problema laboral del Maule no se limita a la cantidad de personas que encuentran trabajo.

Según el INE, durante julio-septiembre de 2026 la tasa de ocupación informal regional alcanzó un 30,9%, superando el promedio nacional de 26,4%. La diferencia es de 4,5 puntos porcentuales: Esto significa que una proporción relevante de las personas ocupadas trabaja bajo condiciones clasificadas como informales por la metodología estadística del organismo.

No obstante, sería incorrecto atribuir esa tasa exclusivamente a la agricultura, porque el indicador comprende el conjunto de actividades económicas regionales.

La informalidad puede involucrar ausencia de cotizaciones de seguridad social asociadas al empleo, actividades económicas informales y otras situaciones definidas por el INE.

En una región donde las contrataciones de temporada tienen importancia económica, resulta pertinente examinar cuántos puestos agrícolas se generan mediante contratos formales y cuáles son sus condiciones de protección social.

Las mujeres enfrentan mayores dificultades

Las cifras regionales también muestran diferencias por sexo. Durante julio-septiembre, el desempleo femenino alcanzó un 11,6%, frente al 8,2% registrado entre los hombres. La brecha evidencia que las dificultades de inserción laboral afectan de manera distinta a ambos grupos.

La temporada agrícola podría representar oportunidades para mujeres que buscan empleo, particularmente en labores de selección, embalaje y procesamiento de productos. Sin embargo, para determinar su impacto sería necesario conocer la distribución efectiva de las contrataciones por sexo y las condiciones de acceso a esos puestos.

Aspectos como la disponibilidad de transporte, los horarios de trabajo y las responsabilidades de cuidado constituyen dimensiones relevantes para investigar.

¿Puede la agricultura mejorar el empleo regional?

La respuesta dependerá de cómo evolucione la temporada. El sector agrícola tiene capacidad para generar contrataciones durante determinados períodos del año, pero las cifras de desempleo no necesariamente disminuirán en la misma proporción.

El resultado dependerá de factores como la producción efectiva, la disponibilidad de trabajadores, la duración de los contratos y la evolución de otras actividades económicas.

Las pérdidas provocadas por las granizadas agregan incertidumbre, especialmente en los territorios donde los daños productivos podrían traducirse en menos jornadas laborales. Por eso, el inicio de la temporada 2026-2027 plantea un desafío que va más allá de conseguir trabajadores para las cosechas.

También será necesario observar cuántos empleos se generan, dónde se concentran, qué condiciones ofrecen y cuánto tiempo permanecen disponibles.

En una región que comienza noviembre con casi 53 mil personas desempleadas y una informalidad superior al 30%, el comportamiento del empleo agrícola será uno de los indicadores económicos que habrá que seguir durante los próximos meses.