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La peste negra nunca desapareció: ¿qué tan peligrosa es hoy la enfermedad que vuelve a generar preocupación?

  • Miércoles 14 de octubre de 2026
  • 18:01 hrs

La muerte de una trabajadora de un laboratorio en Rusia reactivó las inquietudes sobre una infección que marcó la historia de la humanidad. Aunque no existe confirmación de un brote, especialistas de la Universidad de Talca explican cómo se transmite, por qué puede ser mortal en pocas horas y qué posibilidades existen de que represente un riesgo para Chile.

Durante siglos, la peste negra ha sido recordada como una de las enfermedades más devastadoras de la historia. Sus epidemias provocaron millones de muertes y transformaron profundamente la sociedad europea.

Lo que muchos desconocen es que la bacteria responsable de aquella tragedia nunca desapareció.

Todavía circula en determinadas regiones del mundo, aunque actualmente las infecciones humanas son poco frecuentes y existen tratamientos capaces de combatirla.

Por eso, cuando comenzaron a circular informaciones sobre la muerte de una trabajadora de un instituto de investigación en Siberia, Rusia, y su eventual relación con la bacteria Yersinia pestis, las noticias despertaron inquietud.

Pero hay una diferencia fundamental entre lo que se ha informado y lo que efectivamente se ha confirmado: hasta ahora, no existen antecedentes que permitan establecer que la muerte haya sido causada por peste neumónica ni que se haya producido un brote.

Entonces, ¿qué tan peligrosa es esta enfermedad y por qué continúa siendo objeto de vigilancia sanitaria?

Una bacteria antigua que todavía circula

Sergio Wehinger, académico del Magíster en Ciencias Biomédicas de la Universidad de Talca, explica que la peste neumónica es la manifestación más grave de una infección causada por Yersinia pestis, la misma bacteria responsable de la peste bubónica.

Mientras esta última afecta principalmente a los ganglios linfáticos, la forma neumónica compromete directamente los pulmones y puede provocar una infección respiratoria grave. La enfermedad puede desarrollarse cuando la bacteria llega a los pulmones desde otra forma de peste o mediante la inhalación de partículas respiratorias infectadas.

A diferencia de otras manifestaciones, la peste neumónica puede transmitirse directamente entre personas. Sin embargo, esto no significa que se propague de la misma manera que otros virus respiratorios.

El académico precisa que la transmisión ocurre principalmente mediante partículas expulsadas al toser, durante el contacto cercano con una persona enferma.

“No debe imaginarse necesariamente como una infección que se propaga con facilidad a grandes distancias por el aire. El período de incubación es muy corto, normalmente de pocos días y, en algunos casos, puede ser de apenas 24 horas”, explica Wehinger.

¿Por qué puede ser tan peligrosa?

Una de las características que hacen especialmente grave a la peste neumónica es la rapidez con que puede evolucionar. Los primeros síntomas incluyen fiebre alta, escalofríos, dolor de cabeza, debilidad y malestar general. Posteriormente, pueden aparecer tos, dolor torácico, dificultad respiratoria y expectoración, que en algunos casos puede contener sangre.

La enfermedad puede progresar rápidamente y resultar mortal si no recibe tratamiento oportuno. Sin embargo, existe una diferencia decisiva respecto de las epidemias que marcaron la Edad Media.

“Actualmente disponemos de antibióticos eficaces y, si el diagnóstico es precoz y el tratamiento se inicia idealmente durante las primeras 24 horas, las posibilidades de recuperación son altas”, explica el investigador.

Por esta razón, ante una sospecha clínica fundada, el tratamiento debe comenzar inmediatamente, sin esperar necesariamente la confirmación definitiva de laboratorio.

Los contactos estrechos de una persona infectada también pueden requerir vigilancia sanitaria y antibióticos preventivos.

¿Qué ocurrió realmente en Rusia?

El episodio que originó las recientes informaciones internacionales está relacionado con la muerte de una trabajadora de un instituto de investigación en Irkutsk, Siberia.

Inicialmente, se informó que había fallecido producto de una neumonía cuya causa no estaba determinada, lo que dio origen a especulaciones sobre una eventual exposición a microorganismos peligrosos.

Sin embargo, las autoridades rusas comunicaron posteriormente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que no se habían detectado casos de peste en la ciudad. Además, los análisis realizados a personas que tuvieron contacto con la trabajadora resultaron negativos para los agentes infecciosos estudiados.

Hasta ahora, por lo tanto, no existe confirmación de que el fallecimiento haya estado relacionado con Yersinia pestis.

La OMS continúa evaluando los antecedentes disponibles.

¿Existe algún riesgo para Chile?

Esta es una de las principales preguntas que surgen cuando aparecen noticias sobre enfermedades infecciosas en otros países.

Érika Retamal Contreras, académica del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Talca, señala que los antecedentes conocidos hasta ahora no permiten identificar un riesgo para nuestro país.

“El evento está acotado y no se ha comprobado transmisión secundaria, es decir, a otras personas más allá del caso investigado. La OMS está evaluando la información”, explica.

La especialista agrega que la transmisión de la peste neumónica requiere contacto cercano con una persona infectada, por lo que resulta importante comprender las características de la enfermedad antes de sacar conclusiones.

En ese sentido, insiste en la necesidad de seguir la información entregada por organismos sanitarios nacionales e internacionales. La bacteria, además, no circula habitualmente entre personas en la mayor parte del mundo.

Según Wehinger, los casos notificados a la OMS durante los últimos años se han concentrado principalmente en la República Democrática del Congo y Madagascar, donde existen reservorios animales de la bacteria.

Después del Covid-19, ¿estamos más sensibles a las alertas sanitarias?

La pandemia de Covid-19 modificó la manera en que las personas reciben e interpretan las noticias relacionadas con enfermedades infecciosas.

La aparición de un caso sospechoso, especialmente cuando involucra una enfermedad históricamente mortal, puede generar preocupación incluso antes de que existan antecedentes suficientes para evaluar su alcance.

Para Érika Retamal, una de las principales lecciones de la pandemia fue la importancia de contar con información transparente, oportuna y respaldada científicamente.

La especialista advierte que las autoridades y las instituciones deben comunicar adecuadamente los riesgos, porque la falta de claridad puede afectar la confianza pública. “Se puede estar en estado de alerta, pero evitando el pánico. En este caso, no hay una confirmación clara, por lo que hay que esperar lo que digan los organismos de salud y evitar la incertidumbre”, sostiene.

Una enfermedad que sigue existiendo, pero en un mundo diferente

La peste neumónica continúa siendo una infección potencialmente mortal y requiere atención médica inmediata cuando existe sospecha fundada. Sin embargo, su presencia en determinados reservorios animales no significa que el mundo enfrente una nueva epidemia.

Hoy existen antibióticos eficaces, herramientas diagnósticas y protocolos sanitarios que permiten actuar frente a los casos detectados.

En Rusia, mientras tanto, los antecedentes disponibles todavía no permiten confirmar que la muerte de la trabajadora haya sido provocada por esta bacteria.

La historia de la peste explica por qué su nombre sigue generando temor. Pero la ciencia permite entender algo igualmente importante: que una enfermedad haya provocado millones de muertes en el pasado no significa que represente hoy el mismo escenario sanitario.

Y, sobre todo, que una sospecha no es lo mismo que un brote.